Marco, un vendedor de electrodomésticos que triunfó desde abajo, vuelve a su antiguo edificio y regala aires acondicionados a todos los vecinos para agradecerles su ayuda. Pero la vecina Marina los reclama con excusas falsas y chantaje moral. Sin discutir, Marco se lleva todas las unidades en una noche. Cuando el calor abrasador golpea, los vecinos sufren, se desmayan y no pueden comprar. Solo Ana, la única que siempre fue honesta, recibe el trato especial. Al final, Marco les ofrece un contrato comercial: paguen o no hay aire. La gratitud tiene reglas.