Sylvia, que huyó para proteger a sus trillizos, se reencuentra con Leopold, el Rey Leopardo, justo cuando su hermana intenta acabar con ella. Él la salva, pero los enemigos exigen ejecutar a los niños. Entonces, los tres pequeños se descubren y muestran los ojos de pantera dorada de la realeza. Son tres copias del emperador. El palacio entero tiembla. ¿Podrá Leopold proteger a su familia oculta? ¿Y qué hará con los herederos que nadie esperaba? La sangre real no miente… y los tres pequeños han llegado para reclamar su lugar.